A medida que transcurrían los minutos la situación se volvió más cómoda, ambos disfrutaban de la buena compañía del otro e incluso se atrevían a bromear irónicamente sobre eso. Y la verdadera realidad a la que debían enfrentarse, uno en un periodo de tiempo más breve que el otro, quedaba eclipsada por la sonrisa mutua de sus corazones. Eran conscientes de la brevedad del asunto, sabrían que no calmarían el ansia del corazón con tan corto pasaje que dedicarle. Pero eso, eso no parecía importarles tampoco. Así acabó la primera página, pero al menos podrían disfrutar de una más.
Tras algunas horas separados donde el Chico por momentos creyó haberse dejado olvidado una parte de él en aquella casa, volvieron a encontrarse. Encuentro quizás no sea la palabra adecuada. El Chico se cercioró de que ese, "encuentro", se volviera a producir.
Al fin, aquella sonrisa que durmió junto a él acurrucada en sus pensamientos, volvió a ser real, la tenía ante sí. Disfrutaban ya de su últimos momentos pero todo parecía igual. Se dedicaban simplemente a sonreír, a regalarse momentos, a cruzar miradas cómplices, a bromear incansablemente buscando en romper lo mínimo posible esa conexión que les ataba desde un principio. Sentados, una plácida conversación les mantuvo centrados, aún siendo apuñalados por el acoso incansable del tiempo. El Chico con la mirada atada en los labios de la Chica, algo en su boca no permitía que desviase la vista, si acaso a sus ojos, no más lejos.
Llegó el momento, ahora ya la única opción es enfrentarse a aquello de lo que consiguieron evadirse gracias a tal "sentimiento", y tras momentos verdaderamente agradables, debían separarse. Una separación física, únicamente física. Se marchó y lo hizo junto a una parte desconocida del Chico, pero también se olvido de algo, algo que no podrá volver a recoger porque no se trata de nada material, ni un peluche, ni unas gafas de sol, no, de ninguna manera, es aquello que siempre me pertenecerá únicamente a mi, de eso que solo yo soy dueño, el recuerdo de sus labios.
El chico escribió un sms que jamás llegó a enviar, sabía que tenía que quedar así, en tal mensaje solo escribió:
"Suerte en todo, Chica".
Llegó el momento, ahora ya la única opción es enfrentarse a aquello de lo que consiguieron evadirse gracias a tal "sentimiento", y tras momentos verdaderamente agradables, debían separarse. Una separación física, únicamente física. Se marchó y lo hizo junto a una parte desconocida del Chico, pero también se olvido de algo, algo que no podrá volver a recoger porque no se trata de nada material, ni un peluche, ni unas gafas de sol, no, de ninguna manera, es aquello que siempre me pertenecerá únicamente a mi, de eso que solo yo soy dueño, el recuerdo de sus labios.
El chico escribió un sms que jamás llegó a enviar, sabía que tenía que quedar así, en tal mensaje solo escribió:
"Suerte en todo, Chica".
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