lunes, 15 de octubre de 2012

Es historia.

Los recuerdos valen por dos. Si, como oyes. Todo lo que día a día recorren corazón y mente queda grabado a fuego. Poseer un bonito recuerdo en tu pensamiento te ha podido llevar cuánto, ¿un minuto? ¿cinco? Pues prueba a intentar darle la espalda. Imposible. Como dicen, el fuego siempre deja tras de sí cenizas, y éstas mantienen toda la esencia de lo que un día fueron. Si disfrutas de buenos momentos por doquier y no te ves expuesto a tener que levantar la cabeza y seguir caminando no tendrás problema alguno, pero estamos hablando de vida, fuera estupideces, seamos realistas. Son ya casi 20, y no diré como muchos otros que si la vida es tal, o cual. Si con 20 años o menos crees conocer qué es la vida, muérete.

Sólo hablo de lo que me apetece y sobretodo de lo que sé, que es más bien poco. Por más que se intente buscar la clave por llamarla de alguna manera a la vida, cada persona le dará su toque basándose en sus propias experiencias. Es sí o sí. De forma que esa idea o pensamiento que crees tan puro, para cualquier otra persona queda fuera de juego. Incluso puede variar relativamente en poco tiempo en uno mismo. Como leí alguna vez: "El tiempo va eligiendo sus propios dioses".

Es algo complicado, la verdad. Pero no debes tener prisa, tu día a día conforma ya parte de la eternidad y aquí es donde verás escapar millones de oportunidades, qué digo, ¡infinitas! y van con billete de ida, o eres capaz de soportar la puta duda que eso conlleva, o condicionarás el resto de tu vida por unos pocos años vividos por más que los consideres irreemplazables.

Y debes no estar de acuerdo.

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