lunes, 10 de septiembre de 2012

Damn it!

Pero ¿se puede caminar sin pensar, sin saber? ¿Mantenerse en pies sin nada que te sostenga?

Gracias a aquellos labios me sentía rey, y en ellos encontraba mi hogar; aquel era mi palacio. Y de repente no están, al igual que esas manos capaces de lo imposible. Al igual que aquellas risas destroza penas.

Bienvenidos folios y cuadernos, pues mi lienzo era su piel, ahí protagonicé historias con caricias indelebles que jamás perderán color. Pero yo sí. Me quedé sin colores. Les dí rienda suelta en mi mejor obra. Y el resto se quedó en aquel arcoirís kilométrico a voz de ''próximo destino'', cruzando parte del atlántico. Así que de blancos y negros se pintan hoy mis días y qué decir de mis mañanas. Pero dime que no puedo, ¡Demonios!, ¡Dime que no puedo y te aseguro que lo haré!. 

Todo eso cambió, ahora son cartones. Cartones, bancos y frío. Nada de lienzos. Y menos de colores, menos de ganas. No hay por dónde empezar a coser. El hilo esta enredado y la tela hecha jirones. 

No lo escribo por ti, ni en sueños. Pensé que conseguiría sacar al menos a flor de piel algunos sentimientos y veo que no es así. 

Me quedo sin recursos, y a la misma 
velocidad a la que perdí mi vida.

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