sábado, 15 de diciembre de 2012

La sonrisa por bandera.

El largo etcétera a modo de nubes negras cabalgando sobre el mar se va
y solo quedan risas de despedidas al éstas marchar, dejando claros, y claro
que para ser feliz uno hay que saber ser tal cual. Esta es mi realidad.

Una nueva oportunidad a la razón, que de titular y en máxima alerta
no marchará más. Lo mismo da si el Sol no brilla por su presencia
la Luna ocupa en las noches su lugar, colmada por mis reverencias
pues siempre se las supo todas para dejarme con la boca abierta.

Por los días que son alegrías, por cada brillante letra que escupo,
por esta cabeza loca que en su día no supo que lo que veía
eran sombras, que hoy por hoy se disuelven en lo más profundo
y ando, sin esfuerzo ni rumbo, con el mejor corazón de repuesto
que hasta ayer jamás conoció mundo.

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