domingo, 16 de septiembre de 2012

Nada más que hablar, un simple juglar.

Entre asco y envidia son ahora mis miradas hacia el amor,
tan dividido, tan distintos, y todos perjuran que es lo mejor.
Me incluyo en el pack, como yo, ellos son,
pero hablando de drogas, me tira más la botella de Ron.

Porque eso ya me queda grande, para mí un sin solución.
Que me digan que no rebosa hipocresía,
que a los dos días, ya encontraron el amor de su vida.
Claro que sí señor, y yo soy Poseidón.
En la mía, eso resulto ser una trilogía, idas y venidas
a la espera de la mejor parte. Y gracias a mí y a mi arte,
acabé siendo el maestro para todos vuestros desastres mentales.
Cuando ni el mejor de los sastres es capaz de crear, de form artesanal,
tal veraz traje para disimular personalidad tan ''peculiar''.
A ver si aprendemos ya que no hay mayor regalo,
que sentir paz en aquel famoso lugar entre brazo y brazo.

Y lo siento si hoy por hoy no me arrepiento,
amenacé a la mentira con engancharme a la bebida,
desde entonces nunca lamento, tranqui, que ebrio tampoco miento.
Supongo que también uno se debe acostumbrar, a vivir la vida
sin encontrar lugar donde sentirse querida sin más.

Ya me da igual, porque ahora vivo por aquellas noches que
no se dejan recordar, al lado de aquellas personas que jamás,

en la vida, podré olvidar.

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