Entre asco y
envidia son ahora mis miradas hacia el amor,
tan dividido,
tan distintos, y todos perjuran que es lo mejor.
Me incluyo en
el pack, como yo, ellos son,
pero hablando
de drogas, me tira más la botella de Ron.
Porque eso ya
me queda grande, para mí un sin solución.
Que me digan
que no rebosa hipocresía,
que a los dos
días, ya encontraron el amor de su vida.
Claro que sí
señor, y yo soy Poseidón.
En la mía,
eso resulto ser una trilogía, idas y venidas
a la espera
de la mejor parte. Y gracias a mí y a mi arte,
acabé siendo el
maestro para todos vuestros desastres mentales.
Cuando ni el
mejor de los sastres es capaz de crear, de form artesanal,
tal veraz traje
para disimular personalidad tan ''peculiar''.
A ver si
aprendemos ya que no hay mayor regalo,
que sentir
paz en aquel famoso lugar entre brazo y brazo.
Y lo siento
si hoy por hoy no me arrepiento,
amenacé a la
mentira con engancharme a la bebida,
desde
entonces nunca lamento, tranqui, que ebrio tampoco miento.
Supongo que
también uno se debe acostumbrar, a vivir la vida
sin encontrar
lugar donde sentirse querida sin más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario