Aleja los auriculares de tu vista. Disfruta simplemente de la música que te ofrece la naturaleza. Que el único perfume presente sea el aroma característico de la lluvia al entrar por la ventana. Siente como frena, hasta casi pararse, el frenético ritmo que sigue este mundo, debido a las sencillas gotas de agua. Deja paso libre a tus sentimientos y únicamente tú, elige cual va a ser tu estado de ánimo. Vislumbra la escasa luz que atraviesa el muro de nubes y disfruta de el ambiente relajado y tenue que se produce en el interior de casa.

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